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Diego Portales Palazuelo (1793 – 1837)


Nació en Santiago, el 15 de junio de 1793. Hijo de José Santiago Portales y María Encarnación Fernández de Palazuelos. Miembro de una numerosa familia de 23 hermanos más sus padres.

Estudia derecho en el Instituto Nacional, sin embargo, se recibe como ensayador de metales en 1817 y trabaja en la Casa de Moneda.

El 15 de agosto de 1819 se casó con su prima Josefa Portales y Larraín, la cual falleció en 1821. Esto produjo una transformación en Portales. De jovial y chistoso se convirtió en un misántropo. Buscó refugio en la religión y se hizo penitente; visitando las iglesias diariamente.

Después de su viudez, decide ir a Lima como medio de distracción y es allí donde se asocia con José Manuel Cea, con quien obtiene excelentes resultados financieros. En 1824, se adjudican el monopolio o estanco del tabaco, licores extranjeros, té y naipes, con el compromiso de pagar una deuda contraída por Chile en Londres. El contrabando de estos productos produjo serios problemas económicos a los socios, por lo que en 1826 el Congreso determinó que el estanco retornaría al gobierno. Desde ese día, Portales y sus colaboradores comenzaron a constituir, sin proponérselo, un verdadero grupo político llamado “Los Estanqueros”, al cual se agregaron, aparte de los colaboradores inmediatos en el negocio del estanco, cuantos estaban cansados de la anarquía y del gobierno que sufría el país luego de la abdicación de O’Higgins, en 1823.

A partir de esos días, comenzó a surgir la persona de Portales en la vida política de la nación. Publica un periódico en Valparaíso llamado “El Vigía” y luego uno en Santiago, llamado “El Hambriento”, desde el cual criticaba severamente al gobierno de los pipiolos.

Cuando la anarquía llegó a su punto máximo, en el que la República quedó sin tener quien gobernara, el vicepresidente José Tomás Ovalle estaba tratando de formar un ministerio en el cual nadie quería participar. En la noche del 3 de Abril de 1830, en la tertulia en casa de Ovalle, Mariano Egaña y José María Benavente rechazan la invitación a formar parte de este ministerio, a lo que Portales indignado se incorpora exclamando "Si nadie quiere ser ministro, yo estoy dispuesto a aceptar hasta el nombramiento de ministro salteador”. Esto causó asombro, pero a la vez, despertó entusiasmo porque se veía que era el único hombre capaz de sacar al país de la anarquía que, desde hace siete años, arruinaba el país. Así quedó nombrado Ministro del Interior, de Relaciones Exteriores y de Guerra y Marina, emprendiendo la obra que cambió por completo la imagen del país.

Portales organizó un gobierno presidencial, democrático, centralizado, fuerte e impersonal y con un Ejecutivo fuerte, eficiente y de una alta moralidad. Se respetaba el cargo y no la persona. Se respetaba el origen del cargo, basado en la voluntad popular expresada en las urnas. Se respetaba la majestad de la Ley, que era una forma de expresar la voluntad soberana del pueblo. Era una República como él la quería.

Luego de la victoria de los conservadores en la batalla de Lircay, el 17 de Abril de 1830, se pusieron en práctica las ideas políticas de Diego Portales. Dio de baja a 136 jefes y oficiales del ejército vencido en Lircay, creó la Guardia Cívica, para equilibrar el poder del ejército, y controló a la prensa opositora. Con la misma energía terminó con los funcionarios públicos ineficientes, con los políticos pipiolos y con los reaccionarios que quisieron aprovechar la derrota de sus enemigos.
A pesar de que Portales había dejado sus cargos gubernamentales en 1832, siendo nombrado gobernador de Valparaíso y comandante general de marina, continuó influyendo en la política nacional. Prueba de ello fue la constitución de 1833, que no redactó, pero sí recogió sus ideas de Estado impersonal y fuerte.

En 1835 volvió de nuevo al gobierno, ocupando el cargo de ministro del Interior y Relaciones Exteriores (9 de noviembre) y Guerra y Marina (21 de Septiembre). Ejerció la cartera de Justicia, Culto e instrucción Pública interinamente (1 de Febrero de 1837) y fue elegido senador el mismo año.

En 1836, Portales tuvo que enfrentar a un nuevo enemigo proveniente del exterior: la Confederación Perú Boliviana, dirigida por el mariscal Andrés de Santa Cruz, quien planeaba formar una sanidad con las repúblicas unidas del Plata y Chile, para lo que inició una Política de intrigas, fomentando el descontento con los gobiernos vecinos.

Con la complicidad de esta coalición, el general Ramón Freire intentó dar un golpe de Estado contra el gobierno de José Joaquín Prieto.

Asimismo, Chile sostenía un conflicto aduanero con Perú, al querer ambos países privilegiar sus puertos (Valparaíso y el Callao, respectivamente) como los principales del Océano Pacífico en Sudamérica.

Portales ordenó la captura de los barcos peruanos del Callao, a lo que Santa Cruz no se opuso con la condición de que no se rompieran las relaciones diplomáticas. Sin embargo, Portales estaba decidido a la guerra porque veía en la liga no solo una amenaza política sino que también una económica.

Para obtener la ruptura de alianza fue enviado el ministro Mariano Egaña a dialogar con los confederados, pero las tratativas fallaron y se declaró la guerra, el día 28 de Diciembre de 1836. Se ha sostenido, sin confirmación, que las conspiraciones de Santa Cruz a través de las infiltraciones en Chile dieron por resultado el motín de Quillota, provocado por José Antonio Vidaurre, y el asesinato de Portales. Este se hallaba pasando revista a las tropas en Quillota, cuando fue reducido a prisión, y al ser conducido a Valparaíso se le fusiló sin proceso, a principios de Junio del mismo año y a sus 44 años de edad.

Diego Portales fue una de las figuras fundamentales de la organización política de Chile. Personaje controvertido, es visto por muchos como el Organizador de la República, y por otros como un dictador tiránico. Sin duda, Portales es una de las figuras políticas más interesantes con que ha contado la historia de Chile republicana.

Su crisis Mística:
En 1819, Diego Portales se había casado con una prima hermana: Josefa Portales Larraín, pero dos años más tarde, su esposa y las dos hijas fruto del matrimonio fallecieron. Tal fue el dolor por la pérdida de sus seres queridos, que Portales atravesó por una crisis mística que casi lo lleva a convertirse en sacerdote. Sin embargo, luego de un tiempo, conoció a Constanza Nordenflycht, una joven de 15 años y huérfana, con quien tuvo tres hijos.


El 19 de marzo de 2005, obreros que trabajaban en una de las salas laterales de el altar de la Catedral de Santiago, se tropezaron con dos ataudes conteniendo cada uno de ellos un cuerpo, el primero estaba vestido de militar y el segundo de civil. Se confirmó que el primero correspondía a Diego Portales y estaba en relativo buen estado de momificación o conservación a pesar de los 169 años de olvido.

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